Cosas que nacen este año

La mente es un hervidero. La conciencia repite una y otra vez el mantra “PARAR ES RETROCEDER”.
La vida es un estímulo constante. Las críticas y el cariño inmenso de nuestros clientes son gasolina para crear elaboraciones que diviertan. Y así, a tu lado vamos haciendo camino.

Cosas que nacen este año

La mente es un hervidero. La conciencia repite una y otra vez el mantra “PARAR ES RETROCEDER”.
La vida es un estímulo constante. Las críticas y el cariño inmenso de nuestros clientes son gasolina para crear elaboraciones que diviertan. Y así, a tu lado vamos haciendo camino.

Somos los reyes de los fideos y consumimos cien kilos al mes, distribuidos en las diez clases de fideuás que proponemos. Dos nuevas aterrizan. Te chuparás los dedos con la de pollo de corral. Y alucinarás con la fideuá asiática de sopa dashi y katsuobushi.

El kebab es una de las comidas de moda entre la juventud, y reconozco su poder de seducción. Llevo meses con el kebab en la cabeza, pensando y pensando cómo interpretarlo, creo que he dado con la tecla. El blanquet es uno de mis embutidos preferidos, me encanta, sobre todo recién salido del caldo de puchero. Me es imposible no asociar un embutido combinado con habas, así era mi infancia. Pero quiero profundizar más en el recuerdo de las habas hervidas y picantes de los bares de Alcàsser. Esta mezcla de recuerdos y caprichos encajan perfectamente con las especias Turcas de un kebab y he ahí la fusión de esta nueva creación.

Un recorrido mental por los sabores y olores de mi infancia hasta mi primera copa de vino, serán realidad muy pronto en este vermut que con tanta ilusión estoy componiendo. El vermut se comercializará con el nombre de AVIÑÓ e interpretará el sabor y el aroma de mi juventud.

Entran a nuestra cocina las lentejas caviar, también llamadas lentejas beluga. Junto con un guiso de arroz muy especial y unas nécoras resuelven un plato con un sabor entrañable y con una profundidad muy delicada.

No me desagradan los niguiris sushis, pero siempre los he visto faltos de pasión. Sabores demasiados sencillos que se pierden en un arroz blanco inexpresivo. Inexpresivo más aun para los nacidos a la vera de la Albufera como es mi caso. El temaki sushi, es una nota más de sabor y profundidad, el alga crujiente le aporta algo de lo que me falta. Para ir más allá, no he podido evitar tras diversas pruebas saltear el arroz con un producto contundente, que a mi entender armoniza. Lo presento como un tako temaki sushi, y queda delicioso.

Próximamente.
Un abrazo grande. Paco Aviñó

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