¿Todo al verde?

Vegetarianos, veganos, macrobióticos, fugivoristas, ovolactovegetarianos, crudiveganos y paleo entre otras dietas, son múltiples alternativas a las que se puede enfrentar un humano a la hora de decidir que es mejor para él. Pero si la alimentación actual nos ha permitido llegar a ser lo que somos, ¿por qué recorrer un camino inverso llegando a comer como monos?

“Más que la invención del fuego, lo que realmente nos hizo humanos fue aprender a utilizarlo para cocinar”.

Con esta afirmación, Suzana Herculano-Houzel académica de la Universidad Federal de Río de Janeiro, sorprendió a una audiencia que escuchó su teoría sobre como la capacidad de cocinar desarrollada por los seres humanos hace millones de años, ha sido fundamental en la evolución de nuestro cerebro.

Gracias al descubrimiento de dicha capacidad, el cerebro ha doblado su tamaño desde hace algo más de dos millones de años y, a pesar de solo constituir un 2% de la masa del cuerpo, consume un 25% de energía. La dieta más fácil de procesar permitió una reducción en el tamaño de los colmillos y la longitud del intestino, liberando energía para cebar a un cerebro en crecimiento. Dicho crecimiento se obtuvo con la ingesta de carne gracias a su aporte calórico.

Muchos antropólogos consideran que no existen evidencias fiables del dominio del fuego hasta hace medio millón de años, otro momento en el que se observa un salto hacia delante en la evolución del tamaño cerebral. Por ello, podríamos decir que el consumo de carne facilitó así la primera revolución del cerebro y, la cocina de los alimentos la segunda.

Entre otras cosas, las proteínas de origen animal ganaron espacio en la dieta a través de la carroña y luego de la caza, pero en general, se añadieron fuentes diversas de alimentos energéticos. En la última revisión de la pirámide de Harvard, se puede observar un descendimiento del consumo de carne. Pero esta queda sesgada u obsoleta al no tener en cuenta las diferencias de edad y formas de vida.
La agenda globalista estigmatiza la carne y edulcora la idea de ponernos a comer hierva de momento a dos patas, no se si para adormecernos, enfrentarnos o robotizarnos… Con esto, no pretendo hacer apología de un tipo concreto de alimentación, simplemente pretendo poner en contexto evidencias que han hecho posibles a través de la cocina y la ingesta de carne tener inteligencia para vivir con un mínimo de libertad y criterio ya que tengo la impresión de que radicalizarnos en lo verde como tendencia ideológica nos hará más manejables. En tu capacidad de sacrificio queda saber cómo buscar la información para comprar los alimentos adecuados que te permitan mantener tu equilibrio y el del planeta en la medida de lo posible.

Para ello debemos ir con cuidado puesto que no podemos olvidar que en los medios de comunicación convencionales no encontraremos nada más que opiniones interesadas.

Paco Aviñó. Restaurante Genuí Club de Golf Escorpión.

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