Pa qué tanto lío…

En mi oficio no tuvimos elección, cierre del restaurante por decreto. Pasados los primeros días de confusión y rabia, poco a poco uno va aceptando el presente y se disuelve en una nueva etapa de descanso y reflexión. Me he dado cuenta que ha sido un regalo tener estos dos meses para poder pensar en soledad, reencontrarme, analizar si vivo y me comporto tal y como soy o quizás, como me ha ido llevando la vida. La sensación de alivio cuando uno consigue ubicar su interior con la vida y su entorno, es muy reconfortante.

Me ha sorprendido descubrir que si me dejasen un año solo en casa con alimentos, un poco de espacio para hacer deporte, unos cuantos libros y conexión a Internet, puedo ser feliz. Hay tanto que aprender que el tiempo pasa volando… Y pensarlo, también me entristece al ver al nivel de conformismo al que he llegado. Esto sucede porque a veces nos exigimos tanto en la vida que nos la hacemos insoportablemente complicada y sentimos alivio al estar encerrados. Total, ¿pa que tanto lío? Entonces te preguntas, ¿para qué quiero libertad? Y la respuesta es muy simple con lo grandilocuente que suena la palabra “libertad”. La estamos usando para hacer cuatro cosas, pues vivimos prácticamente confinados. No somos tan libres como creemos, y las siguientes generaciones lo serán menos. Nuestra cultura contemporánea reduce la libertad a mínimos, y el sentido de dicha palabra es sugestivo ya que no existe un sentido de la libertad.

También, y disculpen la tardanza, he descubierto que no vivimos en una democracia verdadera. Votas entre la selección de los candidatos escogidos por el partido, sin ningún tipo de rigor y sin ningún tipo de preparación para tales menesteres. Los becarios finalistas, acumulan todo tipo de vicios paranormales y actúan sin escrúpulos, son capaces de destruir un estado y a sus individuos. Esto es así en todos los partidos desde que vivimos una “democracia”, perdón, partidocracia ya que el votante no puede escoger a quién quiere sino a quién ya escogió el partido.
Es preocupante ver millones de personas preparadas y con talento en este maravilloso país, los cuales por diferentes motivos no quieren acercarse a la política siendo este el único instrumento. Y así nos va… No espere el lector una solución a corto ni medio plazo. Al menos deberíamos exigir una reforma constitucional urgente que no les permita campar a sus anchas. Es decepcionante observar el buche en el que estamos metidos aceptando que el ciudadano nunca tiene voz, aunque crea que sí.

Por otro lado, ningún país puede funcionar sin empresas ni autónomos. A partir de ahí se genera todo lo demás sin excepción y no tenemos otra fórmula para sostener el sistema. Las empresas y los autónomos, ante todo son impulsos generadores, repito generadores, no impulsos depredadores como un tipo concreto de población cree de forma ancestral. La administración española es tan compleja, confusa e irracional que no solo no fomenta la creación y consolidación de empresas y comercios, sino que lo dificulta perjudicando a toda la ciudadanía sin excepción.

Lo cierto, es que la pandemia ha sido un acelerador de cambios a nivel mundial que nos sitúa ante una nueva realidad. Esta no es compatible con quien no la entiende, acepta y actúa para adaptarse. La realidad no perdona a quien no esté preparado y se guie solo por sentimientos e idealismo, así que es momento de ampliar nuestros conocimientos y no perder el tiempo si no queremos que la realidad nos estalle en la cara dejándonos obsoletos.

Paco Aviñó. Restaurante Genuí Golf Escorpión.

Share this Story

Related Posts

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

anuncio_00
anuncio_00
anuncio_00
anuncio_00