El paraíso del té dentro de una mujer

Quiero contaros la historia de una mujer con una nariz muy singular.
Su mantra preferido: “pies, ¿para qué los quiero si tengo alas para volar”, lo hago propio para crearme las alas que me permitirán imaginarme este delicioso mundo. El mundo de Inés me tiene atrapado desde que la descubrí descargándome un podcast de radio nacional donde escuche su calida voz describir acariciando la pasión que siente por su oficio. Su historia trae aromas de otros tiempos, sabores de libros de historias de Marco Polo, de sagas de viajeros en búsqueda de especias.

Inés desde pequeñita sufría fuertes dolores de cabeza, frecuentes migrañas, que no le permitían concentrarse en sus estudios, olores que le molestaban mucho, hasta que se dio cuenta que todo aquello no era normal. Hicieron falta muchos estudios médicos para dar con el motivo de su problema. Olfato absoluto, Inés tiene el don de distinguir el olor de una rosa a mucha distancia, también la variedad de esta rosa con miles de “notas” distintas, también es capar de imaginar en el paladar el gusto de lo que huele.

La argentina Inés Bertón nació con un olfato absoluto y el destino, junto a su naturaleza, la llevó a convertirse en nariz de té, tradicional oficio que comparte con menos de una docena de privilegiados en el mundo. En Nueva York, trabajaba en el Museo Guggenheim, en la parte de abajo había una casa de té muy linda, donde llegaba y siempre mezclaba perfumes para su te, armaba una formula y tenia la suerte de que toda la gente en la fila decía que quería lo mismo; (como todos compraban, el día que yo iba subía la facturación, entonces me hicieron una oferta muy interesante de trabajo). Todo se fue dando naturalmente, como una especie de casualidad. Empezó a estudiar formalmente con una japonesa, Fumiko, que fue su gran maestra, comenzó a trabajar y a cuidar su olfato.

Capaz de guiarse con certeza con su don para descubrir las más finas variaciones aromáticas o para saber de qué punto del planeta proviene una hebra preciada, su placer mayor es crear blends únicos que ayuden a viajar con los sentidos a los más exóticos sitios donde viaja en su búsqueda constante de sabores y aromas puros. Los mercaditos de especies en India, la canela, el cardamomo, el jengibre, las pimientas, una mezcla de hojas de verbena del sur de Francia, clementinas y cascaritas de naranja de Fontainebleau, manzanas del valle de Río Negro y rosa mosqueta de la Patagonia Argentina… vainilla de Madagascar, cacao de Venezuela, naranjas tostadas, no se pone limites para diseñar sus tes sintiéndolos suyos, con un sentimiento y un mimo admirable.

Abrió tienda el 2001 en Argentina, ella describe; abres una lata y sale un té ahumado, con su historia, en 1800, cuando el té iba de China a Rusia en camellos, dentro de alforjas de arpillera, cuando cruzaban Siberia armaban fogones donde el té se ahumaba. Abres un té verde con manzanilla egipcia, clementinas y cascaritas de naranja y es una tarde en Shangay. Muchos de sus blends nacen con sus viajes, uno de los más conocidos hoy es el Calm, que es manzanilla egipcia, clementinas del norte de Italia, cascaritas de naranja y rosa mosqueta de Traful y una cosecha de verbenas del sur de Francia.

Se obsesiona con que la manzanilla se seque de una manera para que en tu casa sea amarilla y no gris, por algo mis vainillas vienen de Madagascar, mis especias de Birmania, mis cacaos de Venezuela o México, la rosa mosqueta de Traful, algunas clementinas del norte de Italia. Hace una búsqueda bruta de encontrar algo que la conmueva, recoge las hojas mas nobles de la planta, 1.700 hojas para medio kilo de te. Cuando entra a su local despierta mil sensaciones, “reconozco el olor enseguida porque es como un diario íntimo de todos mis viajes”. Cuenta Inés con pasión; incluso ahora pude traer cinco kilos de té blanco original, cosechado a mano en jardines sagrados de muy difícil acceso, antes era cosechado por mujeres vírgenes de guante blanco y sólo podía ser tocado por el emperador. Me gusta la historia que hay detrás de eso. Ahora todo el mundo quiere diseñar té, ella hace trece años que lo hace, no lo vive como una moda. Esto es algo milenario que ojala que no se pierda. Porque para mí el té es el arte de ritualizar la hospitalidad.

Diseña tés para gente como Carlos Fuentes, Uma Thurman, Saramago, los Reyes de España, y hasta el Dalai Lama, entre otros, Para crear el del Dalai Lama; (“Dice; leí en uno de sus libros que cuando uno está bien, encuentra su paz y se abre desde lo más puro”. Hice unas hojas de té verde y unas flores de jazmín enrolladas una a una a mano. Cuando uno pone cinco en la taza, con el agua a una temperatura perfecta, la flor se empieza a abrir en la taza”). Hipersensible y sumamente sensorial, trabajo como perfumista con marcas como Bulgary, Carolina Herrera. No se ve en un laboratorio, le gusta la tierra, lo verde, la naturaleza, caminar las plantaciones, al pie del Himalaya, en Pekín, Nepal, Bhután, Sri Lanka, vivir ese mundo y esa fusión entre Oriente y Occidente que es toda esta vida, Siempre dice que fue la gente de la tierra quien le enseñó el respeto y el amor a su trabajo. Si ves a la gente que trabaja la tierra al pie del Himalaya y la que lo hace en el norte argentino te vas a dar cuenta de que tienen los rasgos muy parecidos, tienen el sol en las manos. Para mí es una responsabilidad enorme que no se pierda eso, tengo que transmitirlo.

Trata de que la gente viva un poquito todo este viaje que hace de la planta a la caja, que tome todas las herramientas para que, aunque no hayan caminado en el Himalaya al lado suyo, vivan ese proceso como algo mucho más interesante, como un lenguaje, una filosofía de vida. Entre los olores que mas le emocionan, le enternecen, los piecitos de sus sobrinos, el olor a pasto mojado, el olor a campo, a caballeriza, sin duda una mujer entrañable.

Ya para finalizar este articulo, (en el que no he podido evitar extenderme), solo puedo con todo lo aprendido durante estos días dedicado al te, recomendaros su consumo, seria infinito redactar sus beneficios en todas sus variedades, todas aportan, quizás yo empezaría con el verde, un par de tazas al día, es el que consumen diariamente los chinos. Es diurético, antinflamatorio, evita la formación de cálculos, equilibra el sistema nervioso, previene la diabetes y la tensión alta, actúa como bactericida intestinal y aporta resistencia contra la caries. Pero la base de casi todas sus propiedades se encuentra en su altísimo poder antioxidante, superior al de las vitaminas E y C, que lo convierten en un aliado contra el envejecimiento celular y las enfermedades degenerativas.

Un pequeño consejo, contiene la misma molécula que el café, pero en menor proporción, si no te deja dormir, añade las hojas de te al agua caliente, retíralas del agua después de veinte segundos y añádelas a un agua nueva donde lo mantendrás entre dos y tres minutos, la molécula se funde rápidamente con el calor y casi toda quedo en la primer agua que desechamos, es como hacer un descafeinado.

Agua mineral que nunca llegue a hervir, elige una tetera, tu taza preferida y no te olvides de que hay pocas cosas que un buen te no pueda solucionar.

Un abrazo fuerte. Paco Aviñó.

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2 Comments

  1. lorena pastor

    mayo 2, 2012 at 9:56 am

    la respuesta es cinco

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