Banquete del príncipe Guillermo y Stèphanie de Lannoy

La gran boda real en la catedral de Luxemburgo.

Del menú se encargó Léa Linster.

La primera mujer que ganó el Bocuse d’Or (en 1989), el prestigioso premio culinario que se entrega cada dos años en la ciudad francesa de Lyon.

En su afán por dar a conocer la gastronomía luxemburguesa, Linster convirtió su propia casa en el año 1982 en un restaurante de alta cocina y en 1987 obtuvo su diploma de maestra cocinera. Actualmente, la reconocida cocinera posee varios restaurantes en el Gran Ducado, el que lleva su nombre cuenta en su haber con una estrella Michelín y son muchos los que viajan hasta Luxemburgo desde diferentes lugares del mundo para disfrutar de su excelente cocina, que se basa en los principios fundamentales de Léa: “Siempre con amor y los mejores productos“.

La cena ha sido supervisada en cada detalle por Franck Panier, quien ha contado con un magnífico equipo de cocineros y panaderos, entre los que se encuentran Therry Duhr o el Jefe de Cocina del Hotel Le Royal de Luxemburgo, encargados de crear con absoluta dedicación el menú diseñado por Léa Linster. La peculiaridad de esta cena la ponen sus camareros, alumnos del Liceo Técnico de Hostelería de Luxemburgo, que han recibido durante estos días diversas lecciones de protocolo.

                                                       El menú está compuesto por dos primeros platos: Canelones de lubina salvaje y Tartar de langostinos.

                                                                                                                           Ostras y caviar de osetra.

                                          Dos segundos: Pichón relleno con escalope de foie en papillote de berza y confit de muslo de pollo con mousse de apio.

                                         Y como postre, una esfera de chocolate negro poire Belle-Hélène de rociado de salsa de chocolate caliente.

La reconocida Oberweis, proveedor de Palacio, se encargará de la tarta nupcial. Comenzaron en el año 1964 haciendo chocolates y con el paso de los años, las siguientes generaciones han continuado la herencia familiar ampliando su oferta. Eso sí, siempre recurriendo a las mejores materias primas y elaborando productos de tradición artesanal. Tal y como indican en su página web, la Maison Oberweis, forma parte de la identidad gastronómica luxemburguesa y están muy orgullosos  ser proveedores de la familia de los Grandes Duques.

Villeroy y Boch, la famosa empresa de cerámica con 260 años de historia, creó una serie limitada de porcelana conmemorativa de la boda.

Guillermo y Stèphanie han confiado en los productos y cocineros locales.

Entiendo que están dando las gracias al pueblo.

Representación española en el día de hoy, 20 octubre 2012 durante la boda.

                                                                  Los contribuyentes pagaron la fiesta… 300.000-400.000 € las cifras no son exactas.

Vivan los novios!!!

Paco Aviñó

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